Opaco como la Tierra, esta piedra nos abre las puertas del Cielo por su color. Al mismo tiempo sabiduría de la materia y del espíritu, a la vez vieja y jovén, representa la unión de la experiencia y del entusiasmo. la turquesa nos enseña que nacimos del Espíritu. Todas las civilisaciones terrestres dirigidas hacia el místico o el espíritual, que sean antiguas o más recientes, han siempre considerado esta piedra como una de las más sagradas. Era notamente el caso en el Egipto Antiguo y en Persia dónde estaba asociada a la pureza. Los monjes tibetanos y los chamanes indios creían que la turqueza estaba el soporte del atmósfer terrestre y que así la vida podía existir y la respiración cumplirse gracias a ella.
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