Pertenezco al grupo de los cuarzos. Mi familia es muy extendida. Soy la ágata. Bajo este nombre encontramos también el ónice, la calcedonia, la cornalina, la sardónice y toda especie de ágata, como la ágata musgo, fósil, piel de serpiente y más variedades aún. Vengo de Brasil, India, Madagascar y Uruguay. Mi nombre viene del griego “akhates”; antiguo nombre de un río de Sicilia cerca del cúal me encontraron. Los egipcios, los griegos y los romanos me utilizaban para realizar bonitas piezas, tal escarabajos, camafeos y varias joyas. Los romanos se servían de la ágata arborisada para favorecer la abundencia de las siegas. Los griegos me atribuían el poder de luchar contra la deshidratación, y los musulmanes mezclaban el polvo de ágata con zumo de manzana para curar los trastornos mentales y delirios. Soy una piedra de alta espiritualidad que os alumbro sobre los misterios de la tierra y de nuestra naturaleza. Según mi color y mi composición, las utilizaciones pueden revelarse muy interesantes en litoterapia. Me haré un placer de divulgaróslas. Os espero…